Nuestro sitio usa cookies de terceros para permitirnos elaborar estadísticas sobre las visitas y gestionar el envío de nuestras newsletter. Más información aquí.
ACEPTAR
A mí sí se me nota

De un blog a un escenario: 15 años contando historias para cambiar conversaciones

Lo que empezó en un apartamento de Bogotá con un computador comprado a crédito y la intuición de que una buena historia podía cambiar la forma de mirar a otra persona, hoy es Sentiido: una organización que durante 15 años ha trabajado con periodismo, investigación, humor, arte y nuevas narrativas para abrir conversaciones sobre diversidad, derechos y cambio cultural.

Muy buenas noches. Muchas gracias por acompañarnos en una noche tan especial para Sentiido. Soy Luisa Fernanda Arciniegas, gerente administrativa de Sentiido.

Hace quince años, si alguien hubiera tocado la puerta del apartamento 206 del edificio San Sebastián de La Alhambra II, probablemente habría encontrado a Li y a María Mercedes frente a un computador negro, de esos que tenían más fondo que pantalla -y que habían comprado con un crédito Codensa- tratando de responder una pregunta aparentemente sencilla: “¿cómo vamos a llamar este blog?”

Ese “blog LGBT”, creado en Blogger como parte de la maestría en periodismo digital que cursaba María Mercedes, empezó una de esas tardes frías y lluviosas de Bogotá. En un cuarto pequeño, con una alfombra oscura y algo desgastada, en un momento en el que les dos tenían más ideas que temores y, por fortuna, más ganas de cambiar el mundo que miedo de intentarlo.

Sentiido
Luisa Fernanda Arciniegas, gerente administrativa de Sentiido, dando las palabras de bienvenida al monólogo: “A mí no se me nota…Pero nadie lo duda“, como parte de la celebración de los 15 años de la organización.
Sentiido
Una de las celebraciones de los quince años de Sentiido fue el estreno del show “A mí no se me nota…Pero nadie lo duda“, original de María Mercedes Acosta.

No tenían oficina. No tenían equipos. Mucho menos un modelo de negocio. De hecho, cuando alguien les preguntaba cuál era “su modelo”, Li y María Mercedes se miraban con desconcierto y desespero. “¿Cuál negocio?”, respondían.

“Lo único que queremos es que las personas LGBTIQ dejemos de ser vistas como ‘esa gente’, como ese ‘ellos’ al que se mira de reojo, con desconfianza, y al que todavía se le niegan derechos porque ‘quién les manda ser así’ o ‘para qué eligieron ese estilo de vida’”.

En ese momento solo tenían una hipótesis: ¿y si las historias pudieran cambiar el mundo? Hace quince años, muchas de las historias LGBTIQ que circulaban hablaban de tragedias, escándalos o estereotipos.

Eran relatos que reducían vidas enteras a etiquetas o prejuicios. Li y María Mercedes estaban convencidas de que faltaba contar esa otra parte de la historia. La más importante: la de vidas completas, con sus afectos, contradicciones, familias, talentos, dudas, miedos, alegrías y sueños.

Así nació el blog al que, una tarde cualquiera y con el afán de quien tiene que entregar un proyecto, llamaron “Sentido Contrario”. Lo que nunca imaginaron es que ese blog terminaría convirtiéndose en lo que hoy es Sentiido, con doble i: una organización referente en diversidad sexual y de género, cambio cultural y nuevas narrativas en América Latina.

Quince años después, es fácil hacer una lista de las investigaciones, los talleres, las charlas, los proyectos, los paneles y las conferencias que Sentiido ha liderado o participado.

También de las miles de historias publicadas y de los personajes creados como Power Plumas, la Tía Nohora, el Tío Jairo, la Nerdilla, MaríaFe, Rumores Sin Fuentes y otros tantos, que hoy forman parte de la familia Sentiido y que muchas personas sienten también como parte de la suya.

Sentiido
María Mercedes Acosta, cofundadora y codirectora de Sentiido durante su show “A mí no se me nota…Pero nadie lo duda“.
Sentiido
“Cuando pensamos en estos quince años de Sentiido se nos viene a la cabeza esa mamá que, después de leer un artículo de Sentiido, decidió llamar a su hijo, con quien llevaba años sin hablar”.

Pero, cuando pensamos en estos quince años, no son esos logros los que primero nos vienen al corazón. Pensamos en esa mamá que, después de leer un artículo de Sentiido, decidió llamar a su hijo, con quien llevaba años sin hablar. En ese papá que llegó a uno de nuestros talleres convencido de que iba a pelear contra “el adoctrinamiento” y terminó haciéndose preguntas que jamás había contemplado.

En esa persona que decía: “Es que los LGBT nos quieren imponer su estilo de vida”, y que comprendió que ni la orientación sexual ni la identidad de género pueden imponerse: simplemente se descubren, se asumen y, ojalá, se puedan vivir con libertad.

En la profesora que nos escribió para decirnos que, por fin, entendía por qué una estudiante llevaba tanto tiempo sintiéndose sola. Y en aquella persona que un día nos dijo: “Gracias. Pensé que era la única persona en el mundo que era así”.

También pensamos en tantas personas heterosexuales y cisgénero que descubrieron que Sentiido no hablaba solamente de “temas LGBTIQ”. También hablaba de ellas. Porque una sociedad donde nadie tenga miedo de ser quien es termina siendo una mejor sociedad para trabajar, enamorarse, estudiar, criar, crear y vivir.

Ese ha sido, quizás, uno de los aprendizajes más bonitos de estos quince años: cuando una persona deja de vivir escondiéndose, todas respiramos un poco más tranquilas. Su libertad también nos libera de nuestros miedos, de nuestros sesgos y de la obligación de caber en moldes que, en realidad, nunca le han servido del todo a nadie.

Hoy sabemos que las investigaciones, los datos, la evidencia y las leyes son indispensables. Pero también sabemos que, muchas veces, una buena historia llega a lugares a los que ningún informe alcanza. (Ver: Papás y mamás de Colombia: sí a la educación sexual y a los derechos LGBTIQ).

Sentiido
Uno de los aprendizajes más bonitos de estos quince años ha sido entender que cuando una persona deja de vivir escondiéndose, todas respiramos un poco más tranquilas.
Sentiido

Por eso Sentiido empezó haciendo periodismo. Después sumó investigación, charlas y talleres. Más adelante llegaron los juegos, los personajes, los cómics, el teatro, el stand-up y los shows.

Y entonces apareció una pregunta que, para el mundo de los derechos humanos, podía parecer completamente descabellada: “¿Y si el entretenimiento también ayuda a cambiar el mundo?” porque el humor baja las resistencias.

Nos permite reírnos de aquello que antes nos daba miedo. Nos ayuda a comprender, casi sin darnos cuenta, experiencias que nunca hemos vivido. Y, por unos minutos, consigue que dejemos de pensar en quién tiene la razón para empezar a reconocer: “A mí también me ha pasado algo parecido”.

De esa pregunta nació el primer stand-up de Li: “Se te cayó esta etiqueta”. De esa misma apuesta nació la obra de teatro: “El CónClube: reunidos por el bien común mientras no sea tan común”.

Y de esa convicción nace también el show que verán esta noche. Con todo esto, podrán pensar que Sentiido ha cambiado muchísimo en estos quince años. Que pasó de un blog a un escenario. Del periodismo al humor. De escribir artículos a crear cómics, personajes y obras de teatro.

Pero, en el fondo, Sentiido siempre ha hecho exactamente lo mismo: contar historias para que una persona pueda mirar a otra con más humanidad. Solo cambiaron los espacios.

Seguimos contando historias para que una mamá entienda mejor a su hija trans. Para que un papá deje de sentir miedo porque su hijo es gay. Para que una persona joven descubra que no está sola. Para que alguien cambie un señalamiento por una pregunta. Para que una conversación difícil, por fin, pueda empezar.

Este 2026 Sentiido celebró sus quince años.
Li Cuellar y María Mercedes Acosta son quienes fundaron y codirigen Sentiido.

Y, sobre todo, seguimos contando historias que nos recuerdan algo que, en estos tiempos, resulta urgente defender: ninguna persona pierde derechos ni dignidad cuando otra persona los conquista.

Esta noche celebramos quince años de Sentiido. Pero, más que un aniversario, celebramos una convicción. Que las historias cambian conversaciones. Que las conversaciones cambian a las personas. Y que las personas son quienes terminan cambiando el mundo. 

Hoy celebramos la certeza de que las historias cotidianas importan. De que la creatividad también transforma. De que el arte puede defender la democracia. Y de que el humor, cuando nace de la empatía, puede abrir puertas que el miedo lleva demasiado tiempo intentando cerrar.

Gracias por acompañarnos durante estos quince años. Gracias por creer que una sociedad más justa también puede construirse desde un escenario. Gracias por estar aquí esta noche y por recordarnos que ningún cambio importante se construye en solitario.

Las mejores historias siempre encuentran a otras personas dispuestas a escucharlas, a contarlas y a apropiarlas. Y no son necesariamente las que terminan con un aplauso. Son las que, cuando uno sale del teatro, lo invitan a mirar el mundo de otra manera. Ojalá esa sea una de las historias que se lleven esta noche.

Con ustedes, para empezar, la Tía Nohora con “La verdad y nada más que la verdad”. Crónicas del costurero, guión de María Mercedes Acosta. Y después, María Mercedes con: “A mí no se me nota… Pero nadie lo duda”, una queja formal por años de mal servicio. ¡Gracias!

Enlaces relacionados

Sentiido: un escenario para imaginar futuros más libres.
“A mí no se me nota… Pero nadie lo duda” vuelve al Teatro La Mama este 25 de noviembre.
 “Se te cayó esta etiqueta”: el humor que libera, sana y transforma.

Deja un comentario

¿Qué piensas sobre este artículo?

Newsletter Sentiido